Bombones y cajas, el regalo más dulce

Quede dicho que hoy no vamos a hablar de la típica caja de bombones que uno compra en la gran superficie comercial de turno, especialmente cuando llega la Navidad u otro compromiso inminente y no ha habido tiempo de adquirir antes el regalo.

Hoy vamos a hablar justamente de lo contrario: de tener detalles, de trabajárselo, de poner atención en las pequeñas cosas y de pensar mucho qué queremos que nuestros objetos digan cuando se los damos a otras personas. Sirve con cualquier objeto (flores, joyería, ropa… lo que se quiera) pero juntar detallismo y bombones es una combinación excelente.

Las personas amantes del dulce son eso, amantes, apasionadas seguidoras de todo lo que contenga azúcar y especialmente chocolate, devoradoras (más o menos ocasionales) de las más variadas exquisiteces que provengan de la planta del cacao. Y como en todo no es lo mismo degustar un producto elaborado con técnicas artesanas y mimo en el obrador de una bombonería que abrir la caja de chocolates industriales adquirida en el súper.

La diferencia acaba de manifestarse cuando esa bombonería presenta sus delicias en el formato más adorable: en cajas de tamaños diferentes y coronadas por los más elegantes lazos, impresiones y diseños. Siempre ha sido un punto a favor de cualquiera poner delicadeza en lo que hacía. Y si de lo que hablamos es de algo tan delicado ya de por sí como una creación en chocolate… el envoltorio adquiere aún más relevancia.

caja bombones
Un envoltorio que seduce y mucho. De SelfPackaging.

Así que personalmente y como consumidora de bombones siempre me ha gustado que la pastelería o bombonería en la que los he comprado ponga todo su cariño en presentarlos como lo que son, como regalos para los sentidos. Por eso no está de más que este post se tome como una (modesta) reivindicación de las cajas de cartón y de los embalajes como un “plus” que las tiendas de bombones deben tomar en cuenta. Es decir, opino que para ellas no debería ser un “plus” sino un “must” integrar el packaging como una parte más del producto al que tanto mimo dedican. Como consumidora lo aprecio y deben ser más los amantes del dulce los que también lo hacen. Si es que al final no hay nada más dulce que el chocolate puesto en el envoltorio adecuado para que realmente sea un regalo que dé pena comerse… pero del que daremos cuenta con gusto.

Fuente: SelfPackaging

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