¿Cómo rehabilitar en fachadas de mortero, ladrillo o piedra?

Es habitual que con el paso del tiempo y sobre todo por el efecto que tienen los agentes externos, las paredes exteriores hechas en ladrillo, piedra o mortero se degraden. ¿A qué nos referimos? A simple vista se aprecian desconchones, grietas, que el material está deslucido… Pero a nivel interno los materiales acusan este desgaste mediante la pérdida de sus propiedades. Pierden la adherencia, su resistencia está mermada, ocurre lo mismo con su dureza y además ya no impermeabilizan como antes.

Así que se convierte en vital acometer una rehabilitación fachadas.

Así se rehabilita en fachadas de mortero

Lo primero que hay que hacer es preparar la superficie. Es decir, eliminar los daños. En una rehabilitacion de fachadas se elimina el mortero, por completo, y se limpia con agua a presión. En muros lo que se hace es vaciar las juntas de piedra llegando hasta una profundidad de entre 3 y 5 centímetros y entonces se sustituyen las piedras y ladrillos en mal estado. Conviene pasar un cepillo metálico para que la superficie quede completamente limpia.

 

Para rehabilitar la superficie lo mejor es apostar por productos con látex, ya sea un mortero o un enfoscado. Conviene además que la reparación sea hecha con un mortero a base de cal, que sea adherente y ligero, perfectamente apto para paredes antiguas. Con este material lo que se hará es rellenar todas las juntas, coqueras y huecos en una primera capa de nivelación. En caso de que la pared no sea demasiado resistente, conviene armar el mortero sobre malla metálica fijando una espiga a cada metro cuadrado.
Luego es hora del revestimiento. Dependiendo de la espesura que haga falta, se aplicarán una o dos capas de este producto. Se deja secar y la pared de ladrillo, mortero o piedra tiene garantizado un buen número de años en buen estado.

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