¿De dónde sale el ácido hialurónico?

Seguramente, ya sepas que el ácido hialurónico, esa sustancia tan beneficiosa y usada tanto en tratamientos estéticos y cosméticos como en medicina (para tratar artritis y artrosis, por ejemplo), goza de unos efectos naturales y de buen resultado que lo han convertido en uno de los grandes demandados del sector.

Las personas generamos de manera natural este tipo de ácido, y se encuentra, sobre todo, en las articulaciones, los cartílagos y la piel. A medida que pasan los años, disminuye nuestra concentración de ácido hialurónico, y esto favorece la aparición de arrugas. Cuando esto ocurre, además, la piel pierde firmeza, tono y luminosidad.

Pero ¿de dónde se obtiene?

Los profesores Karl Meyer y John Palmer, de la Universidad de Columbia, lo encontraron en la parte interna del ojo de un buey. Corría el año 1934.

Durante las primeras investigaciones, se llegó a la conclusión de que este componente, aunque se encontraba en el cuerpo humano, no se podía extraer de éste. Por lo tanto, se llegó a la conclusión de que la solución era extraer este ácido en animales para, después, sintetizarlo y comercializarlo.

Además, se descubrió que una de las mejores fuentes de ácido hialurónico es la cresta de los gallos. Asimismo, las aletas de tiburón, la cáscara de los huevos o partes del pescado, como los ojos, así como los del ganado vacuno, también gozan de un alto contenido.

Fuentes no animales

Sin embargo, no sólo se puede extraer de las partes del cuerpo de los animales que hemos mencionado. Actualmente, se encuentran en activo diversos laboratorios de células madre que sintetizan, sin problema alguno, cualquier tipo de principio activo. Y el ácido hialurónico no es una excepción.

Además, también es posible extraerlo de fibras vegetales. Por ejemplo de las derivadas de la celulosa del pino. Este tipo de componentes son conocidos, por sus siglas en inglés, como NASHA (Non-Animal Stabilized Hyaluronic Acid, es decir, Ácido Hialurónico Estabilizado No Animal). Los que se inyectan en cosmética y medicina estética suelen ser los de este tipo.

Por este motivo, tanto las personas que llevan una vida vegana o siguen una dieta vegetariana pueden someterse a este tipo de tratamientos sin problema.

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