La erótica del poder

erotica del poder¿Es el poder erótico? ¿Se sienten los poderosos excitados con la posición que han alcanzado? Si echamos un vistazo a la historia podemos llegar a la conclusión de que encontrarse en una posición social privilegiada estimula mucho. A veces, más de la cuenta. La erótica del poder tiene una doble vertiente. Por un lado, están aquellas personas que han alcanzado una situación de privilegio en sus vidas pudiendo ejercer el poder sobre los demás. Y, por otro lado, se definiría como la atracción que tenemos hacia este tipo de personas influyentes.

Y es que erotismo también se define como una fuerte atracción y excitación, que no es exclusivamente sexual, sino que se manifiesta también de una manera física y mental hacia otros componentes de la vida como la fama o el dinero. Seguro que todos tenemos algún conocido cuyo mayor deseo es ser rico o famoso, o ambas cosas.

¿Cómo se manifiesta la erótica del poder? Si pensamos en nuestros dirigentes políticos o empresarios multimillonarios podremos apreciar cómo les resulta muy difícil abandonar su posición de privilegio. Se aferran a ella con ahínco, aunque hayan surgido de la nada. En el caso de los políticos es realmente llamativo. A pesar de que su labor es de servicio público, tienen graves dificultades a la hora de dimitir o de pasar a un segundo plano. El poder engancha, sentir la devoción de los ciudadanos, el servilismo, respeto, o incluso miedo, excita. O eso dicen. “El poder es el último afrodisíaco” dijo Henry Kissinger, el célebre Secretario de Estado de la época de Nixon.

Seguro que muchos de nosotros no somos presidentes ni siquiera de nuestra comunidad de vecinos pero si nos apetece probar la erótica del poder con nuestra pareja, tan solo tenemos que echarle un poco de imaginación. Un buen disfraz, diseñar un rol que nos motive y un poco de buen humor. Presidente-secretaria, ejecutiva de éxito-becario, etc. Eso sí, una vez se acabe la función, dimitamos de nuestro cargo…

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