Mayim Bialik se pronuncia sobre el escándalo de Weinstein

La intérprete de Big Bang Theory y Blossom ha hablado sobre las recientes noticias de acoso por parte del productor de Hollywood Harvey Weinstein hacia otras actrices de la academia, y que han denunciado reconocidos nombres del panorama, como Gwyneth Paltrow y Angelina Jolie. El escándalo ha dejado ver lo que, al parecer, era un secreto a voces en el sector cinematográfico y que, según anuncian diversas fuentes, ha estado ocurriendo durante más de 30 años. Presuntamente, el productor no se habría conformado con la posibilidad que le brindaban las ciudades que visitaba de poder citarse con escorts en Barcelona, en París y en cualquier lugar del mundo, sino que prefería acosar a las actrices con las que trabajaba.

Bialik se ha pronunciado al respecto en un escrito publicado en el diario The New York Times y titulado “Ser feminista en el mundo de Harvey Weinstein”, en el que no sólo critica al productor, sino que también reflexiona sobre la situación de las mujeres en Hollywood y sobre lo necesario que es que las actrices actúen de manera que cada vez sea más fácil evitar comportamientos como los de Weinstein. Además, asegura que, aunque le repugna lo ocurrido, no le sorprende “lo más mínimo”.

En su artículo, explica su propia experiencia como actriz desde niña. Al parecer, desde que inició su carrera con 11 años, se sintió “como una niña judía, con nariz prominente, torpe y friki” a la que le fue fácil advertir prontamente que el sector en el que se estaba adentrando buscaba y premiaba la belleza física y el atractivo sexual por encima de todo lo demás. “Rápidamente aprendí que las jovencitas con ojos de conejita y labios carnosos eran favorecidas para papeles por los hombres poderosos que tomaban las decisiones”, asegura. “Me sentía como un trol comparada con mis contemporáneas”.

Bialik cuenta, también, que un crítico de televisión la describió tras ver el capítulo piloto de Blossom como “un despropósito de rasgos sin proporción entre ellos”, y que jamás se recuperó de esa descripción. Sin embargo, su madre le prohibió a usar maquillaje y la ayudó a sentirse cómoda consigo misma. Finalmente, abandonó el sector cinematográfico para terminar sus estudios y doctorarse en neurociencia en la Universidad de Los Angeles.

“Me rodeé de gente que valoraba más lo que tenía dentro del cerebro que de mi sujetador”, afirma. Y, antes de terminar su texto, lanza una reflexión: “En un mundo perfecto, las mujeres deberíamos ser libres para vivir como quisiéramos, pero nuestro mundo no es perfecto. Nada justifica a los hombres que acosan o abusan de mujeres, pero tampoco podemos ser ingenuas.”

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