Traducción editorial, una profesión poco rentable

El sector de la traducción editorial ha demostrado, un año más, unos números alarmantes. De los 3.167 profesionales que podemos contar, y sólo 10 grupos editoriales que copan el 70% de la industria, podemos hablar de un gremio que vive en la precariedad pese a la buena valoración que tiene entre la sociedad y que incluso es bien reconocido legalmente.

La Ley de la Propiedad Intelectual reconoce a los traductores editoriales (como los que podemos encontrar en Parlam) de una obra como autores de la misma, por lo que los considera autores y que merecen los derechos de autor pertenecientes. Sin embargo, casi la mitad de los traductores editoriales aseguran no haber percibido los ingresos que deberían por las obras traducidas el 2014. Y tan sólo el 10% dice haber percibido el total que les pertenece.

Del mismo modo, no se les informa de las ventas que consiguen las obras traducidos, pese a que la mayoría de los contratos se realizan para más de una edición del libro en cuestión.

Los datos del Libro Blanco de la Traducción el 2015 dicen lo siguiente:

  • El 47’4% de los traductores trabajan con contrato para más de una edición.
  • El 28’2%, sin contrato.
  • El 24’4%, con contrato para una sola edición.

Números alarmantes que ponen de manifiesto, por un lado, que existe una clara economía sumergida. Y, del otro, que es necesario establecer unas tarifas determinadas y criterios para establecer precios dentro del sector, ya que también hemos podido saber que los ingresos de un ejercicio ronden los 5.000 euros brutos anuales, una cifra que imposibilita que un traductor editorial viva exclusivamente de esta labor.

Además, se ha demostrado una pérdida de la capacidad adquisitiva de 7’5 puntos entre los años 1997 y 2010. Según el informe, esto pone en peligro la profesión, no sólo porque se convierta en una salida poco recomendable para cualquier profesional, sino también, porque prácticamente empuja a los profesionales a la salida del sector.

Pese a que la gran mayoría de los libros traducidos son del género infantil, juvenil y fantasía, encontramos auténticos bestsellers en dichos ámbitos que nos hacen preguntarnos por qué la traducción editorial está pasando por esta nefasta situación.

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